Época de Tormentas y los Niños
Acabamos de pasar por la experiencia de una tormenta, que aunque no fuera muy fuerte, afectó muchos sectores de la isla. Muchas familias estuvieron y algunas aún están sin luz y sin agua. Hubo inundaciones y en la televisión vimos como muchas personas perdieron sus casas. Aun hay niños que no han podido regresar a sus escuelas porque no están en condiciones o sirvieron de refugio. Todas estas situaciones preocupan y causan temor en los niños sin que puedan explicarlo.
Los niños, desde muy temprano en la vida, están conscientes de su entorno. Saben, por ejemplo, que la lluvia es agua que cae del cielo, aunque no entiendan por qué. Si son muy pequeños, no hay que explicarles el proceso, basta con que vean el hecho como algo natural. Si son más grandes, los padres pueden explicar de manera sencilla, con prácticas caseras.
Cuando se están bañando, explicarles los cuidados que deben tener para no ahogarse. Usted puede poner ejemplos con sus juguetes. Hágalos flotar en la bañera como si estuvieran en una inundación y demuestre como se hunden. Provoque un «temblor», sacudiendo la mesa donde ellos están jugando, para simular un terremoto. Eso hará que ellos entiendan los peligros reales y los asimilen de una manera natural. Esto ayudará a que sean prudentes y obedientes; y sigan las instrucciones que los padres les den.
Ellos harán preguntas. Usted puede ir respondiendo, dando ejemplos, y a la vez formular un plan de emergencia con toda la familia, para situaciones reales, tales como inundaciones, huracanes, incendios, etc. Todo eso, usted lo debe hacer sin asustarlos, porque enseñar un niño a protegerse ante una situación de peligro es tan fundamental como enseñarlo a comer o a vestirse.
Durante la temporada de huracanes como la que ahora estamos y donde el peligro de tormentas es real, el cuidado debe ser doble. En las medidas preventivas que debe tomar debe tener en cuenta que:
• No se debe provocar temores excesivos en los niños, aun cuando usted se sienta nervioso y preocupado.
• Debe tranquilizar a los niños, diciéndoles que no estarán solos, que usted estará con ellos, que los ayudará a protegerse, y que se acuerden de todo lo que usted ya les ha explicado antes.
• No exagerar los hechos que de por sà ya son alarmantes y ni esté contando de desastres pasados. DÃgales la verdad, que es una situación de mucho peligro, pero que pasará dentro de muy poco tiempo y si toman las medidas correctas no deben confrontar mayores problemas.
• Si tienen que moverse a un refugio, hágalo en orden y no muestre contrariedad. Explique que es temporero para estar mas seguros. Que luego volverán a la casa. Lleve alguno de sus juguetes favoritos y la almohada y sabana que conserva su olor.
• Recuerde que estar rodeados de personas desconocidas puede ser muy amenazante. ExplÃquele que son familias que también se sienten igual. Exhórtelo que intenten hacer nuevos amigos. No fuerce la situación.
Los niños hablarán por algún tiempo sobre lo que presenciaron. Intercambiarán experiencias con los demás. PodrÃan sentirse quizás un poco agresivos y agitados. Con el tiempo, esas experiencias van siendo cambiadas por cosas nuevas y no habrá mayores consecuencias.
Si, al contrario, hubo la muerte de uno de los familiares, destrucción de la casa con las consecuentes pérdidas materiales, o cosas peores, la situación será otra. La reacción de los niños dependerá mucho de cómo los adultos lo ayuden.
Observe atentamente la conducta del niño y si le parece que necesita ayuda psicológica, no pierda tiempo: ¡Búsquela! De lo contrario, hable mucho con él, transmÃtale seguridad y cariño y permita que juegue con juguetes relativos al evento. De ningún modo le hable de ira divina, castigo celestial o cosas por el estilo. PermÃtale entender la naturaleza. Si le es posible, permÃtale que ayude en la reconstrucción del vecindario y que ayude a los necesitados, siempre y cuando no esté en riesgo su seguridad fÃsica o moral. La experiencia de poder ayudar, aunque mÃnima, le dará el valor que quizás no haya encontrado en sà mismo en la hora de la tragedia. Y si él es ya un adolescente, permÃtale tener responsabilidades en la reconstrucción de su hogar y de su vida, para que se sienta valorado y se reponga más rápidamente de lo sucedido.



