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Niños

Bryan

03-30-10 * Tags:

Bryan nació el 1 de Julio de 1998. El es el segundo de tres hermanos (dos niñas y él, único varón). Durante el quinto mes de embarazo la madre de Bryan contrajo varicelas, virus penetrante que puede afectar al bebé en formación. A pesar de ello, la condición de Bryan al nacer fue descrita como una normal. A los 14 meses de nacido, personal de SER de Puerto Rico y su propia madre notaron que aunque las destrezas motoras de Bryan estaban desarrollándose adecuadamente, el no manifestaba la comunicación ni las destrezas sociales apropiadas para su edad. Se comenzó inmediatamente un programa de intervención temprana orientado en integración sensorial en las áreas de terapia ocupacional y del habla de SER de Puerto Rico. A los dos años de edad Bryan fue evaluado por un neurólogo, que determinó que el niño presentaba bajo tono muscular y otras deficiencias del desarrollo. El diagnóstico fue retraso en el desarrollo sensoro-motor y probable desórdenes de aprendizaje y déficit de atención que podrían afectar su ejecución escolar en el futuro. Bryan continuó recibiendo los servicios integrales de terapias en SER de Puerto Rico.

Los padres de Bryan y los especialistas de SER, aunque observaban el rápido progreso del niño en las terapias, comenzaron un largo trayecto de evaluaciones y consultas para identificar las causas del desconcertante desorden neuro-conductual que presentaba Bryan y que no encajaba necesariamente con el de problemas de aprendizaje y déficit de atención. Ello con el objetivo de poder establecer un programa de intervención relevante a las necesidades particulares del niño. Aunque sus especialistas y terapeutas sospechaban y coincidían en que la condición de Bryan estaba dentro del Espectro de Autismo, no había sido categóricamente diagnosticado por un especialista en Autismo.

Bryan, prefería los juegos solitarios y se alejaba de los otros niños, incluso sus hermanas. No parecía entender los juegos imaginativos o simbólicos y se mantenía concentrado por largas horas en los juegos electrónicos. Aunque seguía instrucciones, no parecía entender ni ajustarse a las reglas de comportamiento establecidas y esperadas para su edad. Mostraba continua dificultad y poca tolerancia en actividades que requerían esperar turno, compartir juguetes o simplemente contestar preguntas sencillas o comunicar sus deseos. Se sentía muy incómodo y amenazado cuando alguien trataba de acercarse o tocarlo. Los ruidos lo abrumaban y perturbaban. Bryan solo interactuaba con su familia y hermanas, quiénes le servían de intérpretes con las otras personas porque él no hablaba y lo protegían del rechazo y/o la burla de las qué comúnmente era objeto. Le daban rabietas frecuentes y prolongadas en las que podía tirarse al suelo, dar patadas o exponerse a situaciones de riesgo.

Cuando Bryan comenzó sus terapias no permitía mucho acercamiento de sus terapistas. Lloraba mucho y no establecía relación alguna con ellos. Sin embargo realizaba adecuadamente las actividades que se le asignaban y poco a poco comenzó adquirir nuevas destrezas cada vez más complejas. Su comunicación comenzó a mejorar aunque nunca ha conciliado con el lenguaje metafórico o chistoso. Su condición no era evidente físicamente. Por lo que su naturaleza intolerante no le ayudaba a ser aceptado por las personas que no lo conocían, considerándolo obsesivo, malcriado, engreído, indisciplinado y testarudo en no seguir las reglas.

Cuando comenzó preescolar y luego en kinder, su hermana pequeña lo protegía y lo interpretaba. Era asombroso ver una niña de dos años entender y proveerle a Bryan lo que el quería o necesitaba. Se sentía responsable de él todo el tiempo, por lo que no se separaba cuando estaban en lugares públicos. Aunque Bryan constantemente peleaba con ella, desarrolló una dependencia en su hermanita, toda vez que ella le resolvía todas las situaciones que él enfrentaba y lo hacía sentir cómodo y seguro.

SER de Puerto Rico trabajó intensamente para desarrollar las habilidades que permitirían a Bryan a asistir a una escuela regular. Sus terapistas servían de apoyo y asesoraban sus maestros y le brindaban las terapistas después de clases.

La transición a primer grado fue bien difícil porque era una escuela nueva con ambiente y grupo de niños desconocidos. Para facilitar el proceso, su hermana mayor, que estudiaba en esa misma escuela, actuó como enlace, facilitadora y tutora de Bryan. Ella intervenía cuando su hermano tenía algún problema y le explicaba lo que los demás esperaban o necesitaban de él. Aunque Bryan tiene un nivel de inteligencia sobre el promedio, era un niño con ocho años de edad con una madurez social y conducta de cuatro años. Los terapistas de SER de Puerto Rico conscientes de esta situación contantemente servían de consultores y hacían sugerencias a los maestros de Bryan para facilitar su trabajo y resultados.

Los años primarios en la escuela fueron dificultosos y muy crueles para Bryan. No entendía las inconsistencias y los cambios rápidos que ocurrían a su alrededor y tampoco podía lograr que las personas lo entendieran y aceptaran. Cuando por fin parecía entender y adaptarse a su medio ambiente, el semestre terminaba y el proceso tenía que re-iniciarse nuevamente confrontando los mismos problemas antes superados. Esta confusa realidad alteraba su temperamento provocando frecuentes rabietas. Para ayudar a canalizar su temperamento y actividad física, al tiempo de aumentar las habilidades sociales, se recomendó integrar a Bryan en equipos deportivos. Los sábados sus padres lo llevaban a clases de natación y gimnasia. Por la rutina natural y retos que presentaban estas actividades, Bryan sobresalió y ganó medallas. Estas motivaciones positivas lo ayudaron a celebrar con otros miembros de su equipo, hacer amigos y sentirse reconocido y aprobado.

Actualmente Bryan estudia en la escuela de SER como estudiante inclusivo y participa como representante de la población de autismo en las actividades de divulgación pública que realiza la Institución. El ha asumido esta responsabilidad con mucha seriedad aunque le tomó un tiempo entender cuál era su rol y que mensaje iba a expresar. Una vez entendió lo significativo de su función, cada vez se prepara mejor para demostrar todo lo que una persona con autismo puede lograr y aportar cuando tiene la oportunidad.

Bryan ahora ve el futuro con optimismo. Su habilidad excepcional con las computadoras le ha ganado amigos y fanáticos. Le gusta compartir su conocimiento y talento aunque aun no es muy sociable y tampoco tiene mucha paciencia con los demás.
La jornada de Bryan es larga y difícil, pero con la ayuda de SER, ya no es confusa e incierta. Bryan se ha trazado metas y sabe lo que tiene que hacer para tener control de su destino. El ha desarrollado confianza en sí mismo, tiene el apoyo de su familia y cuenta con todos los que componen SER para ayudarlo a triunfar y lograr una vida independiente, productiva y autosuficiente.

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2 Respuestas para
“Bryan”

  1. Juanita (madre de Kristoff) says:

    Hola Bryan: me habian hablado de ti una fanatica tuya hace algun tiempo. Si hubieras podido ver como esa fanatica le brillaban los ojos al hablar de ti, con cuanto amor y orgullo se expresaba sobre tus losgros. Esa fanatica es tu mama. El leer tu historia me llena de esperanza e inclusive me gustaria que en algun momento me dejaras conocerte. Yo soy la orgullosa madre de Kristoff Pavon, el estudia en proyecto expresion, y le va muy bien. Todos me dicen que el se va a superar pero si TU me dices que Kristoff va estar BIEN me va a dar mucha tranquilidad y Esperanza. Me gustaria entenderlo y eso solo lo lograre si TU me explicas tu mundo, como lo ves, como lo sientes, etc. Mi nombre es Juanita Rodriguez y cuando quieras puedes contar conmigo. Que DIOS TE BENDIGA y EXITO.

  2. MICHELLE says:

    Felicides por que solo nosotros las madres estos angeles especiales comprendemos que sus LOGROS son los EXITOS DE NOSOTROS COMO FAMILIA . TENGO UN NOñO CON AUTISMO DE 3 AñNOS Y MEDIO Y SU DESARROLLO A SIDO FUNDAMENTAL POR SUFAMILIA Y SE PUEDE LOGRAR POR QUE MI HISTORIA ES PARECIDA A LA DE BRAYAN.

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