SER de Puerto Rico fue fundada en el 1950 con el nombre de Sociedad de Niños y Adultos Lisiados de Puerto Rico por tres líderes de la comunidad ya relacionados al campo de la rehabilitación. Fueron ellos: Dr. Hermán Flax, especialista en Medicina Física y Rehabilitación; Lcdo. Guillermo Atiles Moreu, entonces admnistrador del Fondo del Seguro del Estado; y el Sr. René Jiménez Malaret, catedrático de la Universidad de Puerto Rico y especialista en comunicaciones. La organización nace como una afiliada de Easter Seals, organización nacional voluntaria especializada en servicios para personas con discapacidades de todas las edades y que desde 1918 ofrecía servicios primarios de rehabilitación en las principales ciudades de Estados Unidos. La relación establecida aun existe en nuestros días, permitiendo que SER se mantenga a la vanguardia de los servicios y oportunidades globales que mejoran la calidad de vida de las personas con diversas discapacidades o autismo.
.El primer centro de rehabilitación de SER de Puerto Rico abrió sus puertas en noviembre de 1954 en la Calle Tapia, sector Monteflores en Santurce, bajo la dirección voluntaria de la Sra. Isabel Atiles Moreu. Debido a la gran demanda por los servicios ofrecidos y la gran prevalencia de niños afectados por el Polio, fue necesario reubicar las facilidades en la Calle 57 en Condado. Allí se establece la primera escuela de educación especial para niños con limitaciones físicas en Puerto Rico. De igual modo, se expandieron los servicios de rehabilitación, recibiendo los estudiantes de la escuela de medicina y de terapias. Alianza que aún permanece vigente. Para atender el creciente número de participantes, la institución fue nuevamente trasladada a un área con mayor espacio en la Avenida Eduardo Conde en Villa Palmeras, Santurce.
En 1955 la institución adquirió los terrenos que actualmente ocupa en la Calle Ponce, Urbanización Pérez Morris en Hato Rey. Las facilidades construidas se inauguraron en el 1963, gracias a la generosa ayuda de dos grandes benefactores empresariales: Sr. Rafael Carrión, hijo presidente fundador del Banco Popular de Puerto Rico; y el Ing. Luis A. Ferré, presidente de Puerto Rico Cement y quien fuera posteriormente gobernador de la Isla y fundador del periódico el Nuevo Día.
Se ampliaron los servicios médicos y terapéuticos, al tiempo que se logró expandir el programa educativo hasta nivel el nivel intermedio y superior, permitiendo que los estudiantes con diversas discapacidades físicas y cognitivas pudiesen aspirar a una educación profesional y empleos competitivos. En el 1975, la institución se vio nuevamente en la necesidad de ampliar su estructura física para contratar más personal especializado y que pudiese atenderse con prontitud las familias que acudían en búsqueda de servicios para sus hijos, la mayor parte de ellos de escasos recursos económicos o sin cubiertas médicas que costearan servicios múltiples prolongados. Para el 1988 la primera etapa del proyecto estaba terminada bajo el liderato voluntario del Ing. Luis Rivera Siaca y la exitosa campaña de recaudación que presidió el empresario Atilano Cordero Badillo.
La generosidad de los ciudadanos y el continuo apoyo de todos los sectores gubernamentales y privados de la isla, ha permitido que los servicios se expandieran fuera del área metropolitana de San Juan. Gracias al compromiso de Puerto Rico Telephone y la Fundación Ricky Martin, se construyeron las facilidades de Ponce y Aibonito, respectivamente, para atender los pacientes del área sur y a la región central.
Dando comienzo a un nuevo siglo, el Sr. Richard Carrión, presidente del Banco Popular, aceptó el reto, como una vez hiciera su padre, de dar forma al futuro de SER de Puerto Rico. En conjunto con la Puerto Rico Telephone y de la Fundación Verizon, que incentivó la participación de corporaciones locales, entre los que se destacan Burger King, Pan Pepín, Coca-Cola, Farmacias El Amal, Bella International-Honda, Supermercados Grande, Tiendas Kress, Ponderosa, Plaza Cellar’s, y el Nuevo Día, entre otros, se dio inicio a la campaña de construcción de un nuevo centro de rehabilitación que atempera con las necesidades actuales de la población, incluyendo un centro de cuido para infantes neo-natales y programas para niños con autismo.
Ya hace más de medio siglo desde que aquellos tres hombres tuvieron la visión de ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con impedimentos, abogando por sus derechos, siendo portavoces de sus capacidades y la de cada día brindar más y mejores servicios que ayuden a desarrollar al máximo el potencial y las destrezas que le capaciten a lidiar efectiva e independientemente en una sociedad competitiva.
Hoy, sesenta (60) años después, los voluntarios y su Junta de Directores, el personal y los auspiciadores de SER de Puerto Rico, mantienen el mismo compromiso que dio origen a la Institución en 1950: “proveer servicios excepcionales para lograr que las personas con discapacidades o con autismo y sus familias tengan en sus comunidades igualdad de oportunidades de vivir, educarse, trabajar y divertirse”.




































